Fernando Cifuentes, Director de Fondos Abiertos de Beka Asset Management nos explica por qué invertir en renta variable a largo plazo y las ventajas de la capitalización compuesta.

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¿Por qué invertir en renta variable a largo plazo?

Hay que dejar de ver la inversión en bolsa como una forma de especular o apostar, hay que verlo con otros ojos.

Todos nos hemos quedado en alguna ocasión deslumbrados por grandes emprendedores, como Amancio Ortega, en el caso español, u otros como Bezos o  Zuckerberg, a nivel internacional, que a través de empresas como Amazon, Facebook, etc., han conseguido levantar grandes negocios desde cero. ¿Por qué un ahorrador no piensa que al invertir en bolsa se puede convertir en socio de estos grandes emprendedores?

Los mercados nos dan esta posibilidad de invertir en buenísimos negocios, de los que seguro muchos somos clientes y confiamos como consumidores, y ¿por qué no aprovechar esa posibilidad de ser socio en estas compañías?

En Beka Asset Management centramos gran parte de nuestro esfuerzo en encontrar compañías cotizadas, con buenos negocios en los que invertir y acompañar en el largo plazo siendo socios en las mismas y beneficiándonos de su crecimiento a lo largo del tiempo.

Y eso nos permite obtener buenas rentabilidades en el largo plazo. A nivel general, históricamente, el rendimiento del mercado de renta variable ha sido muy superior a la de otros muchos activos, con una ventaja adicional que es disponer de liquidez inmediata en de tu inversión, pero siempre insistiendo en la importancia del largo plazo.

¿Cómo afecta la capitalización compuesta a nuestras inversiones?

La “capitalización compuesta”, explicada de forma sencilla, consiste en obtener rentabilidad sobre rentabilidades anteriores. Es decir, intereses sobre intereses. Y si esto lo aplicamos a lo largo de los años, podremos obtener rentabilidades muy superiores sobre la inversión inicial, comparado con la “capitalización simple”.

En la “capitalización simplese cobran los intereses de forma periódica y no se acumulan a la inversión. La cantidad que tenemos invertida es siempre la misma, al contrario que en “la capitalización compuesta” que aumenta nuestro rendimiento, al sumarle al principal, los intereses que vas obteniendo.

La mejor forma para que te vaya bien invirtiendo es estar mucho tiempo invertido y en eso nos ayuda la capitalización compuesta. Por poner un ejemplo sencillo, un inversor que invierta 10 K y lo mantenga invertido durante los próximos 25 años, al rendimiento medio anual del Dow Jones de los últimos 100 años en torno al 8,5%, multiplicaría casi por 8 su inversión en el caso de la capitalización compuesta (en torno a 73.430 €) en comparación con la capitalización simple, donde la multiplicaría por 3 (en torno a 31.250 €).

Gráfico: Capitalización Compuesta vs. Capitalización Simple 25 años. Fuente: Beka AM

Si lo hacemos a 40 años en lugar de a 25, el efecto se amplifica aún más, multiplicando por 26 veces en el caso de la capitalización compuesta (en torno a 261.330 €) y por 4,4 veces en el caso de la capitalización simple (en torno a 44.000 €).

Gráfico: Capitalización Compuesta vs. Capitalización Simple 40 años. Fuente: Beka AM

¿Cuáles son entonces los elementos más relevantes a la hora de invertir?

En el caso de decidir invertir en renta variable a largo plazo, creo que se basa en ser disciplinado, y establecer un plan de ahorro periódico, no dejándonos llevar por el día a día de los mercados ni por su volatilidad y no hacer caso a nuestros impulsos para entrar o salir del mercado, de manera que siempre, con ese horizonte de largo plazo en mente y seleccionando buenos negocios, consigamos obtener rentabilidades importantes sobre nuestra inversión.

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