Borja de Roda, consejero delegado de Beka Asset Management, defiende que los buenos resultados del sector agroalimentario español durante el último año han influido en un mayor interés por parte de fondos de inversión.

Uno de los sectores que han hecho frente a la crisis global ocasionada por la COVID-19 ha sido el sector agroalimentario. Su tesón y esfuerzo realizado en los últimos 30 años han sido claves para que, tanto los ciudadanos de toda Europa como terceros países hayan podido acceder a los productos españoles en este periodo tan convulso.

Por esta razón y otros factores concernientes al sector hortofrutícola, este ámbito se ha convertido en un innegable atractivo para el capital privado.

La agricultura española, que actualmente vive un momento concreto de auge, augura no solo un presente valioso y un futuro prometedor, sino que acapara un gran interés para los fondos de inversión.

«La pandemia ha sido un estímulo evidente para que el capital privado fluya en mayor medida hacia el sector agrícola atendiendo tanto a su naturaleza primaria, como a la visibilidad y estabilidad de algunas partes de la cadena de valor existentes en dicho sector», señala Borja de Roda Senior Director de Beka Asset Management.

Un argumento que Borja de Roda defiende, puesto que los buenos resultados del sector agroalimentario español durante el último año han influido en un mayor interés por parte de los fondos de inversión.

También afirma que hay mayor recorrido por delante: “Del mismo modo que se habla de inmobiliario o infraestructuras, posiblemente, y como sucede en otras regiones, dentro de no demasiado tiempo estaremos hablando de la agricultura como una clase de activo más».

Una de las últimas actuaciones de Beka Asset Management ha sido el lanzamiento del Beka & Bolschare Iberian Agribusiness Fund, un fondo que tiene como objetivo gestionar 10.000 hectáreas en España dedicadas al cultivo de ciertas variedades de frutos secos.

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